Guía de Turismo

Limeña

Siempre ame visitar museos, desde niña me encantaba leer sobre mitología griega, el primer libro que compre con mi dinero fue uno sobre mitología griega. Estudié cerca al Centro Histórico de Lima, sus calles y edificios me resultaban muy evocadores, aquí veía a esos personajes griegos que leía.  Mientras que mis amigas se iban a pasear con sus enamorados después del colegio, yo esperaba con ansias visitar el museo del convento San Francisco. Fui muchas veces, recuerdo que pagaba 1 sol de ingreso, era la tarifa escolar, Yo era feliz. Desde ahí ya soñaba con ser guía de turismo.

Al terminar el colegio estudié dibujo y pintura en la escuela de Bellas Artes de Lima, esta es una de mis mejores épocas de la vida, me encantaba pintar y dibujar, amaba ese olor a trementina y óleo que se sentía al ingresar a la escuela, y que terminaba impregnando en mi ropa. Seguí dibujando al mismo tiempo que empecé a estudiar para convertirme en guía de turismo. En el Perú, esto es una profesión, se estudia una carrera de 3 años, al finalizar obtienes una licencia para guiar. Fue una época maravillosa, aprendí tanto, recuerdo que fui una de las primeras alumnas de mi promoción en salir a buscar prácticas profesionales, siempre fui muy proactiva. Tenía muchas ganas de hablar y de contar las historias que iba conociendo.

Toda venia super bien, hasta que me di cuenta que no hablaba inglés y que el inglés era el idioma del turismo. Para ser honesta yo prefería aprender francés, italiano o latín, siempre ame lo antiguo. Bueno, había que hacer algo. Soñaba con viajar a Europa, llegar a Italia, España, entonces postulé para trabajar a un crucero y me aceptaron para el puesto de mesera. No hablaba inglés, así que sería la mesera del “crew”, esto quiere decir, para la tripulación, me encargaría de atender a mis compañeros, meseros como yo, cocineros, y también, por supuesto al capitán. Como mesera de crew, no hay mucho contacto con los pasajeros, (luego lo tuve), así que no hay problema si no hablas correctamente el inglés. De hecho, todos en el barco están obligados a usar inglés como primera lengua, pero equivocarse al hablar solo está permitido entre el crew, y no directamente con los pasajeros.

Mi vida en el crucero fue una de esas experiencias reveladoras que te da la vida, de esos aprendizajes que te marcan, pero que te hacen crecer. Mis perspectivas se ampliaron, la variedad cultural dentro de un barco es muy grande, se descubre mucho, trabajar en crucero no es fácil, y seguro lo han escuchado, pero quienes hemos vivido en un barco sabemos que también se convierte en tu casa y en tu familia. Así fue como empecé a hablar en inglés, es sorpréndete como el ser humano, busca naturalmente adaptarse a las nuevas condiciones, y el instinto de supervivencia te habilita para entender los nuevos idiomas que te rodean y empiezas a escuchar y a entender. Pero más que aprender a hablar en otro idioma, lo que aprendí fue, a no sentirme mal por no hablar un idioma que no era mío, al contrario. Estaba aprendiendo uno más, me estaba convirtiendo en bilingüe, desperté y el miedo se hizo mi amigo.

Trabajé en cruceros casi 3 años, hasta que decidí que era momento de regresar, extrañaba mis museos, extrañaba hacer soñar a la gente con mis historias, narrar historias es un arte y yo necesitaba esa emoción.

Al regresar, ya hablaba inglés y además había trabajado en cruceros, puntos a mi favor, conseguí rápidamente trabajo en una de las compañías de turismo más respetadas de aquellos años en Lima, era el año 2015. Recuerdo que mi inglés era muy fluido, en comparación con mis colegas, me resultaban familiares los distintos tipos de acentos y pronunciaciones, como el de los hindúes, el cual resulta ser muy desafiante para nosotros los guías (al menos en Perú), sin embargo. Yo había convivido por meses en un mismo barco con muchos compañeros de la India, así que tenía experiencia y los entendía muy bien.

Ser guía de turismo es una forma de vida, llena de arte, libros, viajes, museos, gente de todas partes del mundo, idiomas y muchas culturas por descubrir, amo ser guía de turismo, y lo seguiré siendo hasta que las fuerzas que acompañen. Gracias!

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